28.5.06

De la participación del Dr. Vaporeso en conflictos bélicos

Gran tomador de soda, comedor, cocina y baño, el Dr. Vaporeso liberó al pueblo de Bigornia del traidor entuerto que mantenía con el limítrofe país de Moronia, por ese entonces bajo las aguas del Pacífico.
Increíblemente, se ha podido encontrar, entre los despojos que dejara aquella maligna guerra, el testimonio que redactara el ilustre líder, para dar fe de lo acontecido:

Encontrándome por aquel entonces como General del Ejército de Bigornia y soportando de tal modo los tiroteos continuos y las grandas y bombas que molestas sonaban por doquier, decidí recortarme mis ya crecidas barbas en las afueras de mi tienda, valiéndome de un pequeño espejito de mano, botín de guerra otrora conseguido. Estaba yo en tales lides, cuando repentinamente fui sobresaltado por el inoportuno grito de un dragoneante que produjo en mi rostro la cicatriz que tantas medallas luego me significará.

-¡Permiso, mi General! -vociferó el muy cretino-. ¡Han llegado unas personas que quieren hablar con usted!
Enseguida le di la orden de que los hiciera pasar, no sé si por gentileza o por la sola necesidad de limpiarme aquella pequeña herida lejos de la mirada escrutadora del soldado. Entretanto -ya en mi carpoa- me dispuse a recibirlos. Se presentaron:

-¡Yo soy capitán del Octavo Cuerpo! -exclamó el morrudo-.
-¿Y usted? -pregunté, dirigiendome al otro hombrecillo.
-¡Yo soy del Tercer Cuerpo!
Hechas ya las presentaciones, el primero comenzó balbuceando una suerte de petición non clara:
-Mire... General... -dijo-, no vaya a creer que vengo acá a cuestionar... No sería mi intención que alguien dijiese "...¡¡¡ahí va el que contradice al General!!!...". ¡No, no, de ninguna manera! Pero ¿sabe lo que pasa?... ¡¡¡Nos vienen tirando con fuego de metralla desde las nueve de la mañana!!!
-¿Cómo fuego de metralla? -pregunté.
-Sí -continuó el morrudo-, ustedes están en este flanco, tirándonos a nosotros, que somos del mismo ejército. ¡Somos lo mismo!
-Sí -repliqué confuso y todavía reparando en mi herida-, ¿Y cuál es el problema?
-No... no sé...-comenzó a parpadear el otro hombrecillo, que hasta el momento había tenido la lengua como comida por lo roedores-. Que si ustedes quieren... O sea... que nosotros nos vayamos, ¡agarran, nos lo dicen, y nosotros nos vamos!
-No, ¿Cómo? -respondí como tomando conciencia-.
¿Qué nosotros le tiramos a ustedes?
-Sí, le explico -retomó la palabra el del Octavo Cuerpo, graficando en una pizarra mientras me hablaba:
-Estos somos nosotros, que somos los mismo que ustedes... ¿Entiende?... y el enemigo está acá... ¿Comprende?... ¿Usted de dónde es?
-Yo soy bigornio -respondí con éxtasis.
-Yo también soy bigornio -se exaltó el morrudo.
-Y yo tambien -se metió el otro.
-Yo soy bigornio, él es bigornio y usted es bigornio -concluyó el del Octavo-. ¿Usted qué himno tiene?
-El de Bigornia -me apresuré a responder.
-¡¡¡Canteló!!!... -me pidieron a coro.
Presto, me dispuse en caballete, a fin de lograr una sonoridad clara y limpiada, y luego comencé:
"¡Bigornia, Bigornia es bárbara!
¡¡¡Qué lindo país que sos!!!
¡Bigornia, Bigornia increíble!
¡Bigornia, me da la tos!".

-Exactamente -interrumpió mi onda sonora el morrudo-. Somos del mismo país que usted. ¿Se da cuenta?... Bueno..., y usted me está tirando a mí y a él y a nuestra gente, que son también de Bigornia...
-¡¡¡Ahhhh!!! -caí en la cuenta-. ¡¡¡O sea que les estamos tirando a ustedes!!! Y, bueno -reprendí-, ¿Porqué no avisan?
-Por eso... -se animó el lengua corta- venimos a avisarle...
-O sea -insistió el otro- que si el asunto es que nos vayamos, nos vamos... ¿ehhh?
-¡Ah! ¡No! ¡¡¡Sandruli!!! -llamé al dragoneante molesto-. ¡Venga para acá!- en cuanto entró le dije: -Mire, acá los muchachos me vienen a decir que les estamos tirando a ellos... Yo le voy a rogar infinitamente, Sandruli, que no les tiren a ellos... o sea, no tiren para atrás, tiren para adelante...
-¿Cómo sería? -consultó el dragoneante.
-¿Cuál es el país contrario? -lo examiné.
-Moronia -respondió presto.
-Moronia -continué-. Entonces los de Moronia allá (mientras le señalaba la famosa pizarra) y nosotros estamos acá. Si ustedes tiran a los de atrás... ¡les están tirando a los nuestros!
-¡No! ¡Pero no! -balbuceaba contrariado.
-Sí -lo interceptó el morrudo-. ¡Nos tiran a nosotros!
-¡Ah! O sea -razonó finalmente- que si yo les tiro... ¡¡¡Con razón!!! Porque había un cabo que me decía: "No, no, no... ¡a aquéllos!, ¡a aquéllos de rojo!". Yo no recordaba nada rojo en nuestro uniforme... Porque nosotros somos azules... ¿no?
-Claro -confirmó el Capitán del Octavo-. ¡Somos azules!
-Claro -prosiguió Sandruli-. Entonces, yo... ¡Con razón!
-Claro, nada -dije-, ¡es una barbaridad!
-Imagínese -dijo indignado el morrudo- que ya hubo bajas...
-¿Cómo bajas? -interrogué.
-Claro -replicó-, ¡hemos tenido muertos! Si no, ¿para qué son los nuevos?
Como una nube de sal que me cegara de repente, sentí el ardor de lo que duele en lo más profundo del píloris y me animé:
-¡Ay! ¡No me diga! Le acompaño el sentimiento... no me diga... ¿Quién se murió?
-Soldados -respondió-, soldados nuestros que...
-¡¡¡No!!! -exclamé, sin dejarlo terminar-. ¡¡¡No me haga esto que me da un dolor terrible!!! ¡No!
¡No!... no...
-Bueno -intervino el del Tercer Cuerpo-. No se ponga así...
-¡¡¡Noooo!!! -grité-. Me pongo como la mierda, me pongo. Es muy fuerte que me diga esto... ¿Y qué vamos hacer?
-Los tenemos que enterrar -volvió el morrudo.
-¿Enterrar? -dije consternado-. ¿Sin velar? ¡Noooo, vamos!... ¡¡¡ehhh!!! Son soldados nuestros...
-Sí -continuó-, lo que pasa es que se hace muy cuesta arriba... ahora...
-Escúcheme, Sandruli -lo interrumpí- ¿que posibilidad habría de que nosotros enterráramos a los nuestros atrás, y pudiéramos seguir adelante?
-Bueno -empezó el dragoneante-, yo mandaría a toda la gente que tengo acá, para allá y vamos a...
-¡Bueno, pero metanlé! -le dije-. ¡¡Rápido, a dar apoyo, que aquellos están listos sino!!

Una vez que Sandruli se retiró de mi tienda, con la voluntad de cumplir el plan, me paré, serví tres vasos de jengibre y respirando profundamente reflexioné y les dije:
-Hay que apurarse a tapar esta cosa oscura de la historia. Porque... lo ideal es que se tape... lo tapamos... y no queda nada -Los tres apuramos el trago (y eso que yo no suelo beber) y comentamos: "¡Qué barbaridad!... ¿no? ¡Qué barbaridad!"


26.5.06

El Viaje



Paraje campestre. Rancho. Fondo de campo con árboles y animales. Sonido de pájaros, vacas, toros, gallinas y ovejas. Un gaucho afila su facón al lado de un improvisado palenque. De la puerta del rancho, asoma de repende una mujer. Es la patrona y como tal inspira cierto respeto.

PATRONA (de manera autoritaria): ¡Marco!

MARCO: ¿Qué?

PATRONA: ¡Vaya hasta el fondo del campo y le dice a Rosendo que se venga para acá!

MARCO: Pero, señora, el campo tiene setencientas mil hectáreas...

PATRONA: Yo no le voy a repetir lo que tiene que hacer. Usted vaya...

Mientras Marco inicia su interminable caminata, sale el relator, quien desde un rincón comenta lo que va sucediendo. (El actor realizará paso a paso todo lo que el relator exponga. Deberá contar con una libreta -o cuaderno y lápiz- que haga las veces de diario. Ya escribe, ya acciona, ya simplemente va a caballo o camina.)

RELATOR: El gaucho sólo miraba el horizonte, y como si tuviera una brújula en el culo empezó a caminar exactamente hacia la casa de Rosendo. Marco inició su diario de viaje:

El primer día estuvo lindo. El sol arreció un poco a la mañana y unos ñanduces que miraban a lo lejos salieron corriendo al verme blandir una alpargata. Miraban desde el horizonte, con sus cuellos lánguidos como si fueran extrañas plantas que nacían desde la tierra; su plumaje era la flor, y la cabeza vendría a ser como un pedúnculo que creció mucho.
Día segundo: ¡Cómo llovió anoche! Pensé en que me gustaría estar adentro de mi catrera, calentito, con el farol prendido y tomando unos mates. Aparte, hace poco que cobré y todavía me queda medio kilo de galleta. Grasa hay, y en el barril tengo metidos unos chorizos que son de rechupete. En el mismo barril, con grasa también guardo los huevos; me encanta engrasarme los huevos.
Día Tercero: El caballo está muy duro. Voy a tener que parar un poco o seguir caminando o llevar el caballo arriba, o que el caballo vaya un poquito arriba y yo lo levante como si le doliera una pierna. Lo llevo a cocoyito o él me lleva a cocoyito; total en el lomo no le hago nada. Bueno, hoy tuve relaciones con mi caballo. Como tenemos que pasar mucho tiempo juntos, no decimos nada al respecto, como que lo olvidamos; pero quiero decirte, querido diario, que le pegaría un chirlo y lo largaría al campo.
Día cuarto: Tengo la barba crecida. Allá veo un caballo, deberá ser Rosendo.

RELATOR: Marco se quedó parado como ahorrando energía pensando en que debería retirarse un poco para el otro lado. De lejos se veía que un tipo venía andando en un caballo flaco, un poco más alto que el que él tenía. Al bajar del caballo empieza a apearse la extraña figura, a la que Marco no veía con claridad, porque estaba a contraluz.

MARCO: ¿Sos vos, Rosendo?... ¿Sos vos, Rosendo?... ¿Sos vos, Rosendo?... ¿Rosendo, sos vos?

(silencio)

ROSENDO (cantando): "Me gusta el mar, tengo alma de navegante, mi bandera va adelante y mi corazón detrás...".

MARCO: ¡Rosendo! ¡Amigazo! (se abrazan) ¿Sabés que te iba a buscar a tu casa? Te llama la patrona.

ROSENDO: ¡¡¡AH!!! Yo me había venido despacito, despacito... salí en julio...

RELATOR: Y así, una historia de amor entre dos gauchos. Uno se encuentra con el otro en una extraña e imponente relación mágica que dice que la Pampa existe, pero que en breve será norteamericana. Gloria, loor y gratitud a estos últimos gauchos ingenuos.



Dr. Ricardo Vaporeso

4/8/1926

25.5.06

Vamos Argentina!



- El banco suplente argentino de bochas festejando el gol de Palacios desde la paternal en medio de un amistoso con Groelandia.

17.5.06

Tito

No ando con mucho duende interior.



13.5.06

12.5.06

4.5.06

Sitio en construcción



Como verán (los que verán) el blog del pelotudo se está llenando de chiches, primero el lobo (cría legítima de lobo noruego gasolero, raza fanatica del churrasco de perdiz) , despues el shoutbox (que tiene nombre de pistita de autos y es una locura de gente efusiva repleta de ganas de vivir comentado) , dipué el relojito (que fundamentalmente sirve para ver que hora es justo en el momento que lo vés y se mueven los numeritos, o sea se actualiza, tiene todos los numeros, o sea del 0 al 9 y es un reloj posta andan los segundos.. todo) y por último el radio blog. (que, que groso que está el reloj a comparación de esto)


Ahora les pido encarecidamente (que carece así como mucho) que me digan cuales serían unos buenos buenos, pitucos pitucos: "chiches pelotudos" que ustedes le agregarían al blog.



Ej. de "chiche pelotudo" que facilitará al lector, veador, veacidiente, pispeador, etc... su creación del chiche en cuestión:

  • Contador, desorbitador, que muestre cuantos días faltan para que termine el mundial.










vale bolazear.