14.7.06

Lo que el hongo me dejó...



Ni un gramo de inspiración, y aparente no cambié en absoluto.

Moraleja:

"No reciban caramelos de extraños" (más si tienen forma de hongo o de chupetin sin bolita).

11.7.06

Delivery !



Mi tía Chichita me acercó el otro día este atractivo incentivo, sus palabras fueron las siguientes: "A vo' te falta inspiración, paresco el honguito amigo del mario pero soy tu tía, tomá nene, comete esta musa comete." y agarró se dió media vuelta, le devolvió los guantes a mickey y no la vi más.

10.7.06

Lo que viene, lo que miene, lo que benny..



Seguidoras fieles de Mirtha Models acuden al telephone para poner al corriente a sus amigas ya que se está barajando un rumor (muy blanco y negro) sobre una nueva temporada.

18.6.06

14.6.06

13.6.06

Achicoriaaaaa!

¿Vamos a tomar un helado de manzana boló? me dijo mi compañero..y yo le seguí la corriente..el día era como cualquier otro, soleado, con una brisa que te entraba por la nariz y te salia por....la nariz también.
Al llegar a la heladeria un escarabajo de no más de 1,5 cm x 1 cm.. estaba reclamando que no había gusto a cacona almendrada, sus palabras fueorn las siguientes " Kiscchs Kischscc Kischhsccckkk " el personal de seguridad de la heladeria (unos cucuruchos como de 7 centímetros y algo) ëmpezaron a empujar al escarabajo para que se retirara del local, y el loco no se movia, la discución se hizo más pesada, el escarabajo se paró en 2 patas y dijo "En realidad no se como hice para pararme en dos patas enfermos! pero los voy a cagar a piñas!"... los cucuruchos y unas cucharas rebeldes que estaban descansado sobre una taza se sumaron a la pelea el escarabajo repartía y repartía los cucuruchos crujian y crujian las cucharitas apoyaban apoyaban.. hasta que justo en ese momento.. doy mi primer paso en la heladeria...y sin darme cuenta.. CRACK!.. clin! clin!.. kurt cobain!.. qatar!.. murieron todos aplastados.



Otro texto viejín en pleno apojeo y pajeo dieciochoañeril..

12.6.06

Las estrellas son copadas

Les resumo la situación; yo, acantilado, 300 mesas con manteles típicos del art deco, más 5 mil personas al costado del acantilado, alrededor; mi familia, la familia benvenuto, la familia ingals, mario benedetti y la novicia rebelde.. todos comiendo fideos, gratos fideos empastados, pero bien elegantes... todos siguen comiendo.. uno dice "Eh pasame el salero".. y yo le digo "Eh! ojo boló, la presión" ...y el me dice "Es sal light boló" ...prosigue la cena, una vez lleno..me inquieto por mirar el cielo, ya estaba oscureciendo y el cielo estaba tan claro que podía oler las estrellas, era un conjunto agradable de estrellas que sostenidas de las de las manos hacían lucir sus vestidos luminosos, una se me acerca al oido y me dice.. "Mirate el pecho".. yo me miro.. y con sus dedo me golpea la pera diciendo "Ha! boludo".... no me causa su chiste, me enojo, ella intenta escapar pero la agarro de su vestido, la voy desnudando, ella sigue intentado escapar hacia el cielo.. hasta que suena un "Cuuuuimm, Cuuuuim, Cuuuiiimm"...el tiempo se paraliza... el viento se funde con colores del cielo, las estrellas desaparecen, los fideos se pegan, la novicia voladora se transforma en munra el inmortal, salta leonó arriba de la mesa... el tiempo se paraliza... el viento se pone las gotas para los ojos y se tira en picada contra el acantilado, las mesas vuelan (suena casi utópico que una mesa vuele, solo les pido que no desconfién de la veracidad de mi narración, la mesa volaba por causa de la gravedad ya que la presión que el viento ejercía en proporción al espacio en cuestión, era una fuerza mayor al peso de la mesa, ergo la mesa volaba) y todo el mundo despavorido desplegó sus alasss...sus night vision, sus camperas de lorenzo lamas para protegerse ... tomaron carrera y se tiraron por el acantilado.. haciendo volutas piruetas en el aire semejantes a los de una exposición de aeronautica se alejaron gritando y chistando "viste el pendejo ese no tenía alas jajaja"... yo me éncojí de los ombros, me mordí los labios, miré para abajo....."JUAA QUE BOLÓ!! miré para abajo de curioso y me pegó en la pera, jajaj"... "Chaaaau, que copadas son las estrellas..."




Este es un coso vieeejísimo que escribí por el 2004. Viene bien cuando no hay nada que postear.

9.6.06

Por qué la gallina cruzó la calle?



Exijo solo respuestas de considerables beatitud filosófica y/o metafísica.

5.6.06

Epa!

Voltaré UoÓo Sobaré UoÓoÓ



"Pará pará pará, acá tamo todos de joda viste, vienen ustedes le bailamos, nos ponemos empedo, todo lo que quiera, pero foto de mi negra en teta no loco, no te desubiqué pape."





Y llegó el día en que los niños fueron tratados como vacas, las vacas como niños y los gatos como vedettes.




"Igual... te digo... vale la pena ir a ver a Piola Vago....posta....no sabé lo que suena."




Casino de la NASA, 1948.





"..En otra vida seguro que fui Caniche, cuando me pinta el bajón la cucha me levanta el ánimo . " (Bobby Pierdelopelo, 1945)





-Cansado de que le aumenten todos los días el boleto, Euzebio Martucci, improvisa un pícaro modo de protesta, a las 3 cuadras sus brazos se rinden, se raspa hasta el ojete, putea un poco y se pide un remisse.





Tina Tuner, portada Nº1 de "Que Chiste Fácil Boló".





China Zorrilla, portada Nº2 "Que Chiste Fácil Boló".






28.5.06

De la participación del Dr. Vaporeso en conflictos bélicos

Gran tomador de soda, comedor, cocina y baño, el Dr. Vaporeso liberó al pueblo de Bigornia del traidor entuerto que mantenía con el limítrofe país de Moronia, por ese entonces bajo las aguas del Pacífico.
Increíblemente, se ha podido encontrar, entre los despojos que dejara aquella maligna guerra, el testimonio que redactara el ilustre líder, para dar fe de lo acontecido:

Encontrándome por aquel entonces como General del Ejército de Bigornia y soportando de tal modo los tiroteos continuos y las grandas y bombas que molestas sonaban por doquier, decidí recortarme mis ya crecidas barbas en las afueras de mi tienda, valiéndome de un pequeño espejito de mano, botín de guerra otrora conseguido. Estaba yo en tales lides, cuando repentinamente fui sobresaltado por el inoportuno grito de un dragoneante que produjo en mi rostro la cicatriz que tantas medallas luego me significará.

-¡Permiso, mi General! -vociferó el muy cretino-. ¡Han llegado unas personas que quieren hablar con usted!
Enseguida le di la orden de que los hiciera pasar, no sé si por gentileza o por la sola necesidad de limpiarme aquella pequeña herida lejos de la mirada escrutadora del soldado. Entretanto -ya en mi carpoa- me dispuse a recibirlos. Se presentaron:

-¡Yo soy capitán del Octavo Cuerpo! -exclamó el morrudo-.
-¿Y usted? -pregunté, dirigiendome al otro hombrecillo.
-¡Yo soy del Tercer Cuerpo!
Hechas ya las presentaciones, el primero comenzó balbuceando una suerte de petición non clara:
-Mire... General... -dijo-, no vaya a creer que vengo acá a cuestionar... No sería mi intención que alguien dijiese "...¡¡¡ahí va el que contradice al General!!!...". ¡No, no, de ninguna manera! Pero ¿sabe lo que pasa?... ¡¡¡Nos vienen tirando con fuego de metralla desde las nueve de la mañana!!!
-¿Cómo fuego de metralla? -pregunté.
-Sí -continuó el morrudo-, ustedes están en este flanco, tirándonos a nosotros, que somos del mismo ejército. ¡Somos lo mismo!
-Sí -repliqué confuso y todavía reparando en mi herida-, ¿Y cuál es el problema?
-No... no sé...-comenzó a parpadear el otro hombrecillo, que hasta el momento había tenido la lengua como comida por lo roedores-. Que si ustedes quieren... O sea... que nosotros nos vayamos, ¡agarran, nos lo dicen, y nosotros nos vamos!
-No, ¿Cómo? -respondí como tomando conciencia-.
¿Qué nosotros le tiramos a ustedes?
-Sí, le explico -retomó la palabra el del Octavo Cuerpo, graficando en una pizarra mientras me hablaba:
-Estos somos nosotros, que somos los mismo que ustedes... ¿Entiende?... y el enemigo está acá... ¿Comprende?... ¿Usted de dónde es?
-Yo soy bigornio -respondí con éxtasis.
-Yo también soy bigornio -se exaltó el morrudo.
-Y yo tambien -se metió el otro.
-Yo soy bigornio, él es bigornio y usted es bigornio -concluyó el del Octavo-. ¿Usted qué himno tiene?
-El de Bigornia -me apresuré a responder.
-¡¡¡Canteló!!!... -me pidieron a coro.
Presto, me dispuse en caballete, a fin de lograr una sonoridad clara y limpiada, y luego comencé:
"¡Bigornia, Bigornia es bárbara!
¡¡¡Qué lindo país que sos!!!
¡Bigornia, Bigornia increíble!
¡Bigornia, me da la tos!".

-Exactamente -interrumpió mi onda sonora el morrudo-. Somos del mismo país que usted. ¿Se da cuenta?... Bueno..., y usted me está tirando a mí y a él y a nuestra gente, que son también de Bigornia...
-¡¡¡Ahhhh!!! -caí en la cuenta-. ¡¡¡O sea que les estamos tirando a ustedes!!! Y, bueno -reprendí-, ¿Porqué no avisan?
-Por eso... -se animó el lengua corta- venimos a avisarle...
-O sea -insistió el otro- que si el asunto es que nos vayamos, nos vamos... ¿ehhh?
-¡Ah! ¡No! ¡¡¡Sandruli!!! -llamé al dragoneante molesto-. ¡Venga para acá!- en cuanto entró le dije: -Mire, acá los muchachos me vienen a decir que les estamos tirando a ellos... Yo le voy a rogar infinitamente, Sandruli, que no les tiren a ellos... o sea, no tiren para atrás, tiren para adelante...
-¿Cómo sería? -consultó el dragoneante.
-¿Cuál es el país contrario? -lo examiné.
-Moronia -respondió presto.
-Moronia -continué-. Entonces los de Moronia allá (mientras le señalaba la famosa pizarra) y nosotros estamos acá. Si ustedes tiran a los de atrás... ¡les están tirando a los nuestros!
-¡No! ¡Pero no! -balbuceaba contrariado.
-Sí -lo interceptó el morrudo-. ¡Nos tiran a nosotros!
-¡Ah! O sea -razonó finalmente- que si yo les tiro... ¡¡¡Con razón!!! Porque había un cabo que me decía: "No, no, no... ¡a aquéllos!, ¡a aquéllos de rojo!". Yo no recordaba nada rojo en nuestro uniforme... Porque nosotros somos azules... ¿no?
-Claro -confirmó el Capitán del Octavo-. ¡Somos azules!
-Claro -prosiguió Sandruli-. Entonces, yo... ¡Con razón!
-Claro, nada -dije-, ¡es una barbaridad!
-Imagínese -dijo indignado el morrudo- que ya hubo bajas...
-¿Cómo bajas? -interrogué.
-Claro -replicó-, ¡hemos tenido muertos! Si no, ¿para qué son los nuevos?
Como una nube de sal que me cegara de repente, sentí el ardor de lo que duele en lo más profundo del píloris y me animé:
-¡Ay! ¡No me diga! Le acompaño el sentimiento... no me diga... ¿Quién se murió?
-Soldados -respondió-, soldados nuestros que...
-¡¡¡No!!! -exclamé, sin dejarlo terminar-. ¡¡¡No me haga esto que me da un dolor terrible!!! ¡No!
¡No!... no...
-Bueno -intervino el del Tercer Cuerpo-. No se ponga así...
-¡¡¡Noooo!!! -grité-. Me pongo como la mierda, me pongo. Es muy fuerte que me diga esto... ¿Y qué vamos hacer?
-Los tenemos que enterrar -volvió el morrudo.
-¿Enterrar? -dije consternado-. ¿Sin velar? ¡Noooo, vamos!... ¡¡¡ehhh!!! Son soldados nuestros...
-Sí -continuó-, lo que pasa es que se hace muy cuesta arriba... ahora...
-Escúcheme, Sandruli -lo interrumpí- ¿que posibilidad habría de que nosotros enterráramos a los nuestros atrás, y pudiéramos seguir adelante?
-Bueno -empezó el dragoneante-, yo mandaría a toda la gente que tengo acá, para allá y vamos a...
-¡Bueno, pero metanlé! -le dije-. ¡¡Rápido, a dar apoyo, que aquellos están listos sino!!

Una vez que Sandruli se retiró de mi tienda, con la voluntad de cumplir el plan, me paré, serví tres vasos de jengibre y respirando profundamente reflexioné y les dije:
-Hay que apurarse a tapar esta cosa oscura de la historia. Porque... lo ideal es que se tape... lo tapamos... y no queda nada -Los tres apuramos el trago (y eso que yo no suelo beber) y comentamos: "¡Qué barbaridad!... ¿no? ¡Qué barbaridad!"


26.5.06

El Viaje



Paraje campestre. Rancho. Fondo de campo con árboles y animales. Sonido de pájaros, vacas, toros, gallinas y ovejas. Un gaucho afila su facón al lado de un improvisado palenque. De la puerta del rancho, asoma de repende una mujer. Es la patrona y como tal inspira cierto respeto.

PATRONA (de manera autoritaria): ¡Marco!

MARCO: ¿Qué?

PATRONA: ¡Vaya hasta el fondo del campo y le dice a Rosendo que se venga para acá!

MARCO: Pero, señora, el campo tiene setencientas mil hectáreas...

PATRONA: Yo no le voy a repetir lo que tiene que hacer. Usted vaya...

Mientras Marco inicia su interminable caminata, sale el relator, quien desde un rincón comenta lo que va sucediendo. (El actor realizará paso a paso todo lo que el relator exponga. Deberá contar con una libreta -o cuaderno y lápiz- que haga las veces de diario. Ya escribe, ya acciona, ya simplemente va a caballo o camina.)

RELATOR: El gaucho sólo miraba el horizonte, y como si tuviera una brújula en el culo empezó a caminar exactamente hacia la casa de Rosendo. Marco inició su diario de viaje:

El primer día estuvo lindo. El sol arreció un poco a la mañana y unos ñanduces que miraban a lo lejos salieron corriendo al verme blandir una alpargata. Miraban desde el horizonte, con sus cuellos lánguidos como si fueran extrañas plantas que nacían desde la tierra; su plumaje era la flor, y la cabeza vendría a ser como un pedúnculo que creció mucho.
Día segundo: ¡Cómo llovió anoche! Pensé en que me gustaría estar adentro de mi catrera, calentito, con el farol prendido y tomando unos mates. Aparte, hace poco que cobré y todavía me queda medio kilo de galleta. Grasa hay, y en el barril tengo metidos unos chorizos que son de rechupete. En el mismo barril, con grasa también guardo los huevos; me encanta engrasarme los huevos.
Día Tercero: El caballo está muy duro. Voy a tener que parar un poco o seguir caminando o llevar el caballo arriba, o que el caballo vaya un poquito arriba y yo lo levante como si le doliera una pierna. Lo llevo a cocoyito o él me lleva a cocoyito; total en el lomo no le hago nada. Bueno, hoy tuve relaciones con mi caballo. Como tenemos que pasar mucho tiempo juntos, no decimos nada al respecto, como que lo olvidamos; pero quiero decirte, querido diario, que le pegaría un chirlo y lo largaría al campo.
Día cuarto: Tengo la barba crecida. Allá veo un caballo, deberá ser Rosendo.

RELATOR: Marco se quedó parado como ahorrando energía pensando en que debería retirarse un poco para el otro lado. De lejos se veía que un tipo venía andando en un caballo flaco, un poco más alto que el que él tenía. Al bajar del caballo empieza a apearse la extraña figura, a la que Marco no veía con claridad, porque estaba a contraluz.

MARCO: ¿Sos vos, Rosendo?... ¿Sos vos, Rosendo?... ¿Sos vos, Rosendo?... ¿Rosendo, sos vos?

(silencio)

ROSENDO (cantando): "Me gusta el mar, tengo alma de navegante, mi bandera va adelante y mi corazón detrás...".

MARCO: ¡Rosendo! ¡Amigazo! (se abrazan) ¿Sabés que te iba a buscar a tu casa? Te llama la patrona.

ROSENDO: ¡¡¡AH!!! Yo me había venido despacito, despacito... salí en julio...

RELATOR: Y así, una historia de amor entre dos gauchos. Uno se encuentra con el otro en una extraña e imponente relación mágica que dice que la Pampa existe, pero que en breve será norteamericana. Gloria, loor y gratitud a estos últimos gauchos ingenuos.



Dr. Ricardo Vaporeso

4/8/1926

25.5.06

Vamos Argentina!



- El banco suplente argentino de bochas festejando el gol de Palacios desde la paternal en medio de un amistoso con Groelandia.

19.5.06